En el trabajo vengo participando de reuniones comerciales desde hace algunos meses. Estas reuniones son raras para mí, ya que yo siempre fui programador. Todas las reuniones de las que participaba eran cuando el producto ya se había vendido, cuando el contrato ya estaba firmado.
En cambio, ahora estoy también cuando hay que convencer a los clientes de que nuestros productos (o futuros productos) son buenos y que nuestra forma de trabajo puede cumplir sus expectativas.
Me tocó estar en reuniones con gente que se nota que se maneja en ambientes poco amigables, en ambientes llenos de gente de dudosa honestidad, que ya muchos intentaron pasarlos por encima. Además, la mayoría de la gente que está fuera de sistemas tiene un cierto rechazo cuando se le habla de informatizar.
Yo no soy un vendedor innato, y cuando empezaron las reuniones comerciales me sentí un poco fuera de lugar. Sin embargo con el tiempo me di cuenta que el activo más importante a la hora de venderle algo a otra persona es: no ser un imbécil.
Obviamente esto se desprende de que uno tiene un producto honesto que vender y quiere generar una relación comercial duradera, al fin y al cabo, es más simple venderle algo a alguien que ya compró una vez.
Diciendo la verdad, preocupándose por el problema del cliente y sin usar ninguna táctica de venta (debido a que no conozco ninguna), se pueden lograr cosas como conseguir el contrato firmado más rápido de toda la historia de la empresa.

Hay que tomar estas palabras como de quién vienen. Un programador dando consejos para vender…

PD: El no ser un imbécil puede tener efectos secundarios asociados como, tener que sustentar con trabajo las palabras y cumplir con fechas de entrega. Caso contrario los síntomas pueden volver.