Dentro del ámbito coorporativo es normal encontrar que se pongan metas u objetivos a cumplir con resultados bien claros y definidos.

En general esos objetivos traen asociados beneficios o bonos para motivar a los empleados (si se cumplen).

Yo siempre estuve en contra de esta clase de objetivos, porque uno no puede controlar los resultados, sólo el esfuerzo.

No importa que trabajes sobre turno, puede ser que el margen de ganancia no aumente un 10%. No importa que llames a 50 teléfonos más todos los días, puede ser que no aumente la cantidad de clientes nuevos.

Hay que tener muy en claro que la vida no es el mundo coorporativo. Y hay que remarcarlo cada vez que nos auto imponemos un objetivo.

Nuestras metas tienen que estar basadas en el esfuerzo no en los resultados. Podemos hacer gimnasia todos los días y no bajar 10 kilos. Podemos estudiar todos los días y no aprobar un examen. Podemos trabajar en una obra durante meses y que a nadie le fascine.

Podemos controlar el esfuerzo, no los resultados.