Lo cierto es que cuando empecé a escribir estos artículos y publicar mis pinturas no estaba muy seguro de por qué lo hacía.

Hoy creo que es una especie de afirmación a mí mismo sobre el tiempo.

El tiempo es mío.
El tiempo es la única cosa que tenemos todos en común. La diferencia es cómo lo utilizamos.

El recordarme que el tiempo es mío, que es finito, que no vuelve; es lo que me ayuda a crear, a pensar, a reflexionar, a no estar consumiendo contenido todo el tiempo, a revisar si el camino que estoy transitando es el correcto.

Habría que tener una especie de alarma que cada tanto suene y diga “El tiempo es tuyo”.