Entre el 2013 y el 2015 tuve un emprendimiento de enseñanza de programación.
Cuando empecé a ejecutar la idea, me di cuenta que mucha gente no la entendía. Tanto lo que quería hacer, como el modelo de negocio.
Por otro lado, otros entendieron mi propuesta y pude venderles mis servicios.

Fue cuando me di cuenta que no hace falta molestar al que no lo entiende.

Si alguien no compra lo que tenés para vender, no lo molestes.

Si a alguien no le gusta el arte que creás, no lo molestes.

Lo principal es centrarte en la gente que si entiende lo que estás ofreciendo. Buscar tu tribu, esas personas que van a estar esperando lo que tenés para ofrecerles.

Porque es probable que el que no lo entienda, tampoco tenga ganas de entender.

Hasta la próxima.
Abrazo.