Si das unas vueltas por internet, es imposible que pases mucho tiempo sin toparte con las nunca bien ponderadas citas motivacionales. Una imagen aleatoria, un texto con una fuente elegida al azar y una firma o dirección web. Marketing viral en su máxima expresión. Cero esfuerzo, cero originalidad.

Las citas motivacionales son malas. Primero y principal, porque las frases están fuera de contexto. Todo consejo sin contexto carece de sentido.
Están creados sólo para coleccionar likes o vistas sin interacción; la única acción que inspiran es simplemente seguir haciendo scroll.

Según Louis Brown, escritor del libro Psicología de la motivación, las citas motivacionales nos hacen sentir realizados, de la misma forma que si hubieramos logrado algo real. O sea, reduce la capacidad de creatividad debido a que uno no siente la necesidad de actuar.

Desde mi punto de vista, compartir citas motivacionales tiene 2 problemas:

  • para la persona que lo comparte, ya que pierde la oportunidad de compartir su arte o conocimiento
  • para la persona que lo lee, porque siente que puede lograr algo sin realmente hacerlo

Toda inspiración debe llevar a una acción que nos haga avanzar. Un par de citas aquí y allá no nos hacen mejores, ni a ponernos a trabajar.
La verdadera inspiración radica en el trabajo. Ver a personas que: crean empresas, hacen música, pintan, programan, consiguen títulos universitarios, realizan hazañas deportivas, etc. La recompenza está en el trabajo, en la creatividad.

Esta no es una cruzada contra los textos motivacionales, simplemente un recordatorio para que cada uno comparta el trabajo que hace, para que otros se sientan inspirados.

Nos vemos la próxima.
Un abrazo.