Con el tiempo fui notando que hay una característica bastante común que tenemos la gran mayoría de las personas: el auto descontento.
Es algo que me pasó durante mucho tiempo y que de vez en cuando vuelve (por suerte en mucha menor medida).

Principalmente viene de no estar feliz con lo que sos, no sentirte adecuado, que no te guste tu aspecto físico o dudar de vos mismo.
El problema es que todo esto genera ansiedad, miedo y/o procastinación. Hace que no puedas siquiera cambiar hábitos porque no creés en vos mismo.
Cada vez que fallás haciendo algo no es más que otra evidencia de que no sos bueno.

El auto descontento es muy complicado, porque daña todo lo que está al rededor.

  • La productividad y la capacidad de trabajar enfocado: haciéndonos buscar distracciones para escapar de la incertidumbre.
  • Las relaciones: haciendo que afloren sentimientos de enojo, molestia, celos o miedo.
  • La felicidad: cuesta mucho ser feliz cuando no confías en vos mismo o deseás que las cosas sean diferentes.

La única forma que encontré de salir de ese estado fue cambiando el enfoque.
Pasar de no confiar en mí a hacerlo. De no creer poder hacer algo a intentarlo. De pensar que algo no va a funcionar a creer que todo va a estar bien, incluso si no sale como lo había planeado.
Estos cambios, de a poco, empiezan a afectar todas las áreas y un paso lleva a mejorar el otro.
Obviamente todo esto es mucho más fácil escribirlo que hacerlo.
Hay que buscar lo mejor en cada situación, sobretodo cuando es menos que perfecta… porque los humanos somos imperfectos.

Personalmente tardé muchos años en empezar a escribir sobre estos temas públicamente, debido a que no me sentía capaz de escribir sin haberlos superado. Pero ahora creo que es más importante hacerlo teniendo todavía demonios que eliminar.

Cambiar el enfoque lleva a cambiar el día a día y cambiar el día a día lleva a cambiar el mundo.

Hasta la próxima.
Un abrazo.